Vivir la Universidad de otra manera

05/10/2018

 

A continuación os dejamos la experiencia de Cristina Laprea Lira (Vª Promoción, 2018), que recientemente terminó el Bachillerato en Arenales y actualmente es alumna del doble Grado en Derecho y Administración de Empresas de la Universidad Autónoma de Madrid. Después de un proceso de selección que empezó en 1º de Bachillerato y duró hasta finales de 2º, fue elegida junto con otros cuarenta y nueve alumnos de toda España para la XIIIª edición del Programa Becas Europa. Desde el Colegio le damos nuestra más sincera enhorabuena y esperamos que su trayectoria, sirva de inspiración para tantos centenares de alumnos que pasan y pasarán por nuestras aulas.

 

El pasado julio, junto a la Universidad Francisco de Vitoria, en favor de una beca obtenida tras un largo proceso de selección, inicié un programa de 18 días: Becas Europa. Al principio, sólo sabía que el viaje trataría sobre vivir la Universidad de otra manera; no tenía mucha idea de cómo iba a ser la dinámica del viaje, lo cual hacía que cada día fuera un nuevo descubrimiento y una gran sorpresa.

 

Nuestra primera parada fue Alcalá de Henares. El primer día, tras un encuentro con el Rector de la Universidad de Alcalá, tuvimos nuestra primera sesión humanística, en la que nos hablaron de libertad, Universidad, belleza, responsabilidad… A continuación, tuvimos nuestro primer grupo de trabajo, en el que 10 jóvenes, 1 monitor y 1 formador (profesor universitario) debatíamos y comentábamos el tema anteriormente expuesto.

 

Es increíble ver a personas de 17 o 18 años mostrar un interés tan grande por la verdad: por descubrirla, por ser coherente con lo descubierto, por entender cómo esta coherencia con la verdad y la libertad no son sólo compatibles, sino, además, dependientes. Y todo esto con intención de llevarlo a cada descubrimiento intelectual o existencial que realizáramos en la Universidad.

 

El día 4, tras una visita al Congreso de los Diputados, tuvimos un encuentro en el Palacio de la Zarzuela con Su Majestad el Rey Felipe VI. Nos preguntó por nuestra experiencia en el programa, y tuve la oportunidad de contarle uno de mis grandes descubrimientos en los 4 días que llevábamos. Le expliqué que ninguno nos esperábamos estar entre los cincuenta seleccionados, pues yo presuponía que seleccionarían a una élite de genios imposibles de alcanzar. Sin embargo, la realidad con la que me encontré al conocer a los demás becarios es que eran personas normales, pero con una cosa en común: una disposición firme a corresponder a todo lo que habían recibido. De ser agradecidos, no de palabra, sino con hechos, comprometiéndose con su vida. Porque todos, todos, hemos recibido ciertas capacidades, experiencias y valores a los que tenemos que saber corresponder. Y eso mis compañeros lo sabían muy bien.

 

Nuestra siguiente parada fue Salamanca, donde nos hablaron sobre la belleza, el arte, la arquitectura, la verdad en el arte, y también sobre el servicio a la sociedad, la responsabilidad universitaria, el deber…

 

El día 8 cogimos un vuelo a Inglaterra y nuestra primera parada fue Cambridge: tuvimos la oportunidad de reunirnos con ingenieros, físicos y demás profesionales que trabajaban en la Universidad. Visitamos también el Trinity College, donde Newton hacía experimentos sobre el eco en los pasillos de éste, donde comimos en el comedor en el que Stephen Hawkins solía celebrar sus cumpleaños. Hablamos de vocación, de vivirla en cada instante, de descubrirla en cada aspecto… Al cabo de unos días nos fuimos a Londres, donde tuvimos encuentros con profesores de la University College of London en los que abarcamos diferentes temas de especial actualidad.

Cogimos otro vuelo con destino a Alemania, donde conocimos la Universidad de Heidelberg, la ciudad, Frankfurt, y los laboratorios de microbiología quizás más importantes de Europa. Observamos el impacto que tenían las investigaciones que allí se realizaban, y profundizamos en temas de medicina tales como el cáncer.

Finalmente volvimos a España, esta vez a Santiago, donde además de visitar la su universidad y la Catedral, tuvimos una sesión que nos marcó a todos definitivamente, cuyo nombre era “Peregrinar”. Hablamos sobre libertad, verdad, amor… Todo enfocado a la vida universitaria. También tuvimos una ponencia sobre responsabilidad de la cual todos salimos impactados.

 

Es muy difícil resumir días tan intensos. Llegar a casa después de descubrir la grandeza de temas como los que he mencionado es increíble. Sólo puedo decir gracias. Gracias a mis padres, gracias a Arenales, gracias a mis amigos, gracias a la Universidad Francisco de Vitoria que me ha dado esta oportunidad... Gracias por toda la educación que he recibido, por todo lo que he aprendido en el programa. Todos al volver sólo teníamos una palabra en la cabeza: gracias. Sé que ahora viviremos la Universidad de otra manera: decididos a buscar la verdad en todo, a corresponder a tanto, a buscar cada vez más vivir en libertad. Lo mejor del programa es que no daban respuestas: planteaban preguntas. Eso es ser universitario. Por eso, no se deja nunca de serlo. Y ahora es el momento de encontrarlas, poco a poco. Todos teníamos un gran interrogante al volver: con todo lo que he aprendido… ¿A mí qué?

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